Entradas populares

sábado, 9 de septiembre de 2017

Sin más, buen viaje.

Pensaba que ser bondadosa, humilde, sincera... Eran cualidades suficientes para que te valoren. 
A día de hoy, me doy cuenta que no. 
Está más valorada la mentira,la hipocresía, la traición y los desprecios... Es entonces cuando te reconocen algún mérito.  Será por la falta de costumbre o la sorpresa que se llevan los demás cuando reciben un gesto de amabilidad por parte de estas personas capaces de nublarte hasta el día más soleado de agosto. 



Cuando no eres así, cuando lo que das lo haces sin segundas, sin perjudicar, por beneficiar al resto... Te tachan de GILIPOLLAS. Y sí,  en mayúsculas para crear consciencia.
Te dan el palo una, dos,tres.... cincuenta veces y ahí sigues, poniendo la cara como cual incrédula. 
No será por las veces  (repetidas) que te han dicho que cambies, que espabiles.... Pues no, ¿Para qué?
Se genera un dolor, que a simple vista no se aprecia, porque poner una sonrisa no cuesta tanto,pero os juro que se siente, y se siente muy fuerte. 
Es entonces cuando valoras y recapacitas en que hay cosas que no te mereces, que solo quien bien te quiere sabe apreciar los pequeños gestos que se hacen día a día. Y que eso no se paga con dinero,porque vale más un abrazo a tiempo que una cifra redondeada,la cual ha sido pensada y regateada. 
Así que hoy, gracias a los que están , pero están de verdad. Y a los que no, gracias también por enseñarme a que hay valores que no se adquieren,se tienen. Os dejos ir,sin más...Buen viaje!

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Si por lo menos se hubieran rozado

Sentado frente a mi, cada uno en una silla, una mesa de por medio y una conversación profunda.
Sentía cómo me miraba,  cómo sus ojos paseaban por todo mi cuerpo, y a la vez me desnudaba en su imaginación.
Una mezcla de miedo, inseguridad y a la vez placersentí.  
Al percatarme de la situación,  comencé a tocarme  el pelo, cogiendo mechones y haciendo espirales con mis dedos. Él, hipnotizado, miraba cómo los formaba.
Llegó el camarero con la botella de vino, y ese momento mágico y lleno de seducción, terminó.
Terminamos hablando de nuestros planes de futuro y de lo felices que creíamos ser con la persona que compartíamos cama. 
Seguramente, en ese momento, la felicidad se hubiera potenciado si nuestros labios se hubieran,por lo menos, rozado.
x