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jueves, 8 de diciembre de 2016

Una vez más, sentía como dejabas con las ganas de tu respuesta,Quedarme con las palabras dichas, ahí en el aire y ver tu ignorancia hacia mi persona. 
Que tus te quiero, fueron mentiras del pasado, y ya no queda ni el recuerdo. 
Tu corazón frío como el invierno, da la espalda a mis miradas que piden cobijo ante tal desprecio.

Pero hoy me doy cuenta de que he perdido el tiempo entregándote más de lo que mereces. Que he caído muchos días por seguir soñando contigo , y después ver que no estás aquí.

Bailar bajo la lluvía



Noviembre y comenzaba y nosotros eramos felices. 
Nos gustaba disfrutar del calor que nuestros cuerpos desprendían y abrazarnos sin cesar. 
Madrid encendía sus luces y el centro cada vez más bonito, parecía que acompañaba a nuestra historia de amor. 
De la mano, buscando callejones donde escondernos para alborotar nuestros cuerpos y acelerar el ritmo cardíaco. 
Comenzó a llover y en vez de buscar un lugar donde cubrirnos, decidimos hacer aquello que seguro nos hacía sonreír. 
Durante al menos media hora, estuvimos bailando y cantando bajo la lluvia, sin ningún ritmo, sin ninguna melodía... Solo nosotros y nuestras risas. 
Aun parece que fue ayer cuando ocurrió, pero cómo han cambiado nuestras vidas desde entonces. 
Tú con tus problemas, yo con los míos, al final la distancia se apodera del tiempo y las vidas de cada uno.
Y aquí estamos, recordando tus abrazos, tus palabras, tus besos y tu olor. 

Quien bien te quiere, te busca sin peros




Buscaba el calor de sus abrazos, el sabor de sus besos y lo buscaba mal.
Esperaba impaciente a que él tomara una decisión , la cual rara vez expresaba.
Dejó de quererse a si misma ,de valorarse y volvió a verle. 
Aquel momento esperado y ansiado que a la vez le producía inmenso miedo,había llegado . 
Todo eran nervios y ganas, pero cuando le vio,  cuando sus labios se arrimaron y comenzaron a besarse, se dió cuenta.
Ya no sentía la misma pasión, ya no encajaban de la misma manera perfecta como  hacia tan sólo un par de meses. Algo había cambiado, ella había cambiado.
Y se arrepintió ,se arrepintió de no haber escuchado las palabras amigas llenas de advertencias, de los enfados repentinos con los demás por defender algo que no era real.
Pero aprendió. Aprendió que no merece la pena alejarse y dejarse llevar por el impulso de ver a alguien a quien idealizó conservando los momentos de pasión y olvidando todo el dolor.
Que todo llega y que quién bien te quiere ,te busca sin peros y sin excusas, te mantiene y procura no dejarte ir.
Ahora sonríe, ya no hay lágrimas, y tampoco está él. Entendió que no era necesario esperarle y entonces, sólo entonces comenzó a disfrutar.