Podría seguir escuchando una y otra vez, las mil y una batallas e historias que nos contabas de tu juventud, podría quedarme de tu mano hasta la eternidad, cantar a tu lado, podría hacer el tonto para verte reír y no parar de hacerlo, o podría mentir diciendo que esa galleta era para mí cuando en realidad te la ibas a comer tú, moverte el café para ocultar la cucharada extra de azúcar que he puesto sin que la abuela se entere... Podría.
El caso, es que llevamos un mes en silencio, sin escuchar tu respiración, sin encender la tv,sin darte la mano, sin poner azúcar al café, sin cantar,... Llevamos un mes sin ti, y todo está tan apagado.
Los recuerdos pasean una y otra vez por mi memoria, y no dejan de provocar al enorme dolor que siento cada vez que busco y no te veo.
El sofá lo hemos movido, era duro ver tu hueco tan desolado. Ya casi no pasamos tiempo en el salón y las plantas no están tan verdes porque no hay quien las mime y las hable.
En el bosque de casa, han quitado tu banquito... Me encantaría pensar que estás ahí arriba sentado en él, como la última vez que fuimos a caminar juntos. El garrote, lo he guardado yo. No puedo olvidarme de la explicación que me diste sobre porqué lo elegiste. Está puesto en mi habitación,junto a una foto en la que salimos los dos juntos.
Abuelo,qué rápido pasan los días y cuánto cuesta asumir.A lo mejor llevabas razón en eso de que estoy de la cabeza, pero te aseguro que aún estando locuela, aquí dentro hay algo que duele, creo que se llama corazón y, a día de hoy, tiene un agujero muy grande que va a costar arreglar.
Es el primer mes sin tí, sé que van a seguir pasando y harás que seamos fuertes. No me canso ni cansaré de repetirte, lo mucho que te quiero y he querido.
