Desde aquí, puedo escuchar como caen las gotas de lluvia sobre el tejado. Va cambiando la intensidad y al aumentar, mis latidos también lo hacen.
No puedo evitar la angustia que me causa tal asfixia, y son las palabras que no te digo las que me ahogan.
El dolor que tengo en el pecho por evitar tu sufrimiento,por evitar tu preocupación y conseguir que tu sonrisa no desaparezca. No habría motivo más triste, que saber que tú no eres feliz.
Cada noche, mis ojos se llenan de lágrimas que van derramándose sobre mi rostro,dejando empapada la almohada y la cara irritada. Mientras mi cabeza no para y son los reproches los que hacen que este sentimiento vaya cada vez a más.
El miedo al rechazo, la duda a lo desconocido y la preocupación del qué dirán. Son algunas descripciones que,de alguna forma lo podrían explicar. Pero es tan difícil disimular....