Ver
el amanecer entre coches y leer, de casualidad "lo imposible solo tarda un
poco más".
Quizás
sirva para autoengañarme o quizás para ver la realidad de que hay cosas que no
son imposibles sino, simplemente no han de pasar.
Querer
algo con todas tus fuerzas y poco a poco darte cuenta de que nada es tan
maravilloso como habías idealizado. Que tu perspectiva es solo tuya, y quizás
la otra parte no piense igual.
Ya
no sólo que no piense igual, duele más cuando sabes que ni piensa en lo
referente a ti.
Pero
tú sigues ahí dándole vueltas e intentando llegar a que ese imposible, pegue el
mayor giro se su vida, pero no se mueve, no avanza un poquito.
Es
en ese punto, cuando decides que no es un imposible, que lo mejor es dejarlo ir
sin que te afecte, sin que tú te aferres.