La vida te da momentos de felicidad, y ellas me han enseñado a cómo aprovecharlos.
Porque, qué bonito es cuando alguien hace que crezcan flores en las partes más tristes de ti, qué bonito cuando sientes que el corazón se va llenando con cada palabra y se inunda de amor en cada abrazo.
Puede que las casualidades no existan, pero encontraros es la casualidad más bonita del mundo que una persona haya podido tener. Una enfermedad,un mensaje, una petición de amistad, llamadas (algunas sin contestar) y muchos whatsapps, amor, mucho amor y una amistad de verdad.
El cáncer puede ser doloroso y la enfermedad más odiada, pero si algo bueno tiene, es las personas que a mi me ha puesto delante. Podemos llamarles ángeles, porque reúnen todas las características necesarias para serlo, sobre todo la intensa luz que desprenden y la calma que te hacen sentir.
Este fin de semana ha sido mágico. Indescriptible, imposible de explicar con palabras y es que, personas que se fían, que te aceptan de repente,que te miman y que sabes que te quieren, sobre todo que sabes que te quieren y que les quieres, han estado de mi mano.
Volar hasta Tenerife sentada con la dulzura personificada, la calma y el amor andante todo en conjunto en un cuerpo chiquito, mi Belén!!!!! y encontrarme con la mayor de las sonrisas,Hilda Siverio, la persona que sabe de mi el 99,9% de cosas y que sin decirle nada, igual que mi acompañante de viaje, sabe si estoy bien o mal a penas conociéndome.
Ese abrazo tan lleno de energía, tan intenso y lleno de amor, jamás se va a borrar de mi mente.
Cuántas lágrimas habré derramado por querer estar allí ,por los nervios y la incertidumbre y ahora, las derramo por haber vuelto. Por la pena de no vivir más cerca y compartir momentos felices más a menudo, por la emoción y lo bonito que es teneros en mi vida.
Miraré todas y cada una de nuestras fotos cada día, para no perder la sonrisa jamás. Recordaré cada momento a vuestro lado para comprender que la vida tiene sentido. Pero sobre todo, os tendré presente en mi corazón hasta que deje de latir, porque es mucho lo que os tengo que agradecer y no sé cómo decir.