Pensé que jamás volvería.
Que mis lágrimas habían arrasado con la sonrisa, que las ganas me las arrebastaste en cuanto me abandonaste.
Pensé que los semáforos se pararían y que en torno a mi, algo giraría. Pero me equivoqué. Tuve tanto miedo a estar sola,que hasta en un silencio eterno pensé.
Recapacité al ver los rostros conocidos de mis seres queridos, al ver su angustia que era mía.
Y tú, ahí seguías. Qué bajo habías caído, que de ser como un ángel a pasar de inmediato al infierno, a ser el mismísimo diablo.
No quiero que vuelvas,no quiero ni verte. Tu ausencia me hace crecer y mi vacío lo intento llenar haciendo limpieza de lamentos.
Qué ingenua y estúpida fui al creer que eras distinto, al creer que sin querer,algo te entregarías.