Tranquilamente te acercas,me abrazas y con la mirada nos decimos que tendrá que ser lo que tenga que ser.
Nos arrimamos y como el mejor de los bailarines, marcabas el ritmo , y
yo me dejaba llevar.
Me rendí ante ti,te llevaba demasiado tiempo en mis sueños y estas oportunidades solo ocurren una vez.
Lanzamos la ropa por el aire,cayendo de cualquier manera,como en las mejores películas en las que sabes que habrá sexo desenfrenado.
Durante toda la noche, durante todo el día, no dejamos de jugar, los labios casi se deshacían al saber que venia otro beso, la piel se erizaba ante otra caricia. No nos cansábamos, éramos imparables.
