Decidí sentarme en una cama que había tras la silla donde estaba, me coloqué y empecé a hojear las páginas de aquel diario.
A pesar de ser mío,parecía de cualquier niña a la que ahora le das consejos para que no sufra.
Empecé simplemente leyendo entre líneas, y al ver su nombre me detuve en esa página.
Quise leer cómo viví la historia de amor más "fuerte" para mi.
Fui a unas páginas anteriores en busca de algo más sobre él. Y lo encontré.
Con más ganas que curiosidad, y con mucha atención leí como esa niña había dejado plasmado en un papel su primer encontronazo.
Cómo fue el primer saludo, las conversaciones del principio, y los consejos de sus amigas, que tomaba como instrucciones para que saliera bien, Se notaba en la caligrafía las ansias por contar todo tipo de detalle, cada movimiento, cada segundo....
Era imposible que no sonriera mientras leía todo aquello. No sé si por vergüenza, por ilusión o cualquier otro motivo inexplicable.
¡Qué diferente se ve todo desde fuera con el paso de los años!
No quería para de leer, pero había saltos de tema, conversaciones diferentes que no me interesaban. Otra vez, a leer entre líneas hasta encontrar algo que me llamara la atención.Lo encontré, pero ya era sobre cómo acabó todo.
Entonces un sentimiento de lástima se apoderó de mi. Como si me apeteciera dar un abrazo a ese yo del pasado, y decirle "Tranquila, no pasa nada."
Ahora, puedo decir que no le echo de menos, pero si me gusta recordar los buenos momentos que en esos años viví.
Tenemos la capacidad (maravillosa,por cierto) de quedarnos con las cosas buenas que hemos compartido con las personas a las que hemos querido, y las malas, recordarlas como no tan malas, o por lo menos no acordarnos de cuánto sufrimos en su día. Me guardo eso, los buenos momentos, las sonrisas imborrables, las caricias... Y lo demás lo dejamos para aprender a superarlo en el día a día.
Por eso, ahora, me alegro que cada uno haya hecho su vida por caminos totalmente paralelos.
Porque las cosas ocurren por algo, y es mejor no forzar a que sean de otra manera.
"Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad” Jorge Luis Borges