Todos necesitamos un poco de sur para no perder el norte.
Viajamos a ciudades que te envuelven, que trae miles de aventuras singulares con diversiones y peculiaridades.
Que tienen arte, alegría,magia y entusiasmo.
Eso mismo, pasa con algunas personas. Llegan a tu vida, como si fueran de viaje, te aportan todo lo bueno que viajar tiene, sus sensaciones, sus nostalgias y de repente un día, sientes que ya no están. Que las has abandonado, quedándote, como te quedas con un paisaje, con un recuerdo, con un sabor de boca, o simplemente, con una imagen.
Cuántas fotos guardaré, de personas que he visitado o en las que he estado o incluso mi maleta habré olvidado. Cuántos rincones habremos contemplado, olores disfrutado y sabores compartido,
No me queda duda, que de todas ellas, y de todos los lugares, me guardo lo mejor de ellos. De sus noches, y sus días, sus amaneceres y atardeceres.
Los cálidos abrazos y las luminosas sonrisas, en fin, hay que disfrutar de lo que se tiene, tanto como se puede.