Esperaba ansiosa su llamada, una noticia suya. Cada día, alrededor de las 7 de la tarde llegaba algún mensaje. Aun en la distancia eran inseparables.
Ella le comentó una gran noticia, un cambio en su vida. La reacción de él fue tan diferente.
Al parecer se había cansado de la relación a distancia, de las llamadas y las videoconferencias.
Ella lloraba. Se había acostumbrado a esperar a que se vieran, sin importarle los días o los meses que pasaran entre medias.
Él necesitaba de su aroma, el roce con su cuerpo,los besos y el cara a cara. Pero lo necesitaba a diario. Que se convirtiera en algo diario, no en ocasión única al año.
Lloraron. Fue duro para ambos. Él, pedía que ella fuera su amiga, ella era incapaz de serlo ya que su corazón,se moría por tenerle.